Hay pocas dudas de que el cambio climático es un hecho y de que los esfuerzos de la sociedad, el país y la economía deben orientarse a combatir y minorar los efectos que la subida de la temperatura media de la tierra pueda generar en el medioambiente. La generación de electricidad sigue siendo el principal vector de lucha contra el cambio climático. Pero en España el esquema de puesta en marcha de nuevos proyectos renovables ha cambiado radicalmente por los siguientes motivos:

  • La regulación ha establecido subastas de asignación de potencia en base a un descuento sobre los costes de inversión. La reducción se ha traducido en una eliminación total de la retribución regulada. Esto deja a los proyectos, de manera general, con el único ingreso de la venta de la energía generada. Se han asignado 3.000 MW de potencia en la última subasta y se espera asignar una cantidad similar en la próxima subasta que tendrá lugar a finales de julio.
  • Los bajos tipos de interés y la gran liquidez de los mercados financieros permiten financiar las inversiones en proyectos renovables a costes históricamente bajos. Para este tipo de generación, la proporción de costes variables de operación (opex) es muy baja frente al requerimiento de inversión (capex) y los tipos de interés actuales generan necesidades ingresos menores que en circunstancias financieras anteriores.
  • La mejora tecnología de la generación renovable ha permitido, junto con el punto anterior, que los precios a los que los nuevos proyectos pueden ofrecer su energía, a largo plazo, sean menores que los de la generación convencional.

PPALa desaparición del ingreso asegurado (la tarifa regulada, la prima o la retribución específica) hacen que las nuevas instalaciones no puedan encontrar financiación en la modalidad de project finance, donde la garantía del financiador es el propio proyecto, porque los bancos no tienen seguridad de si el precio de la venta de la energía en el pool eléctrico será suficiente para recuperar su inversión en el periodo acordado. Para la puesta en marcha de los proyectos es necesario, por tanto, contar con acuerdos con compradores de la energía generada por la instalación durante los años en los que ésta deba devolver la inversión, entre 10 y 15 años, los Power Purchase Agreements, los famosos PPA.

En mi opinión, es un momento irrepetible para que un gran consumidor de electricidad considere seriamente la posibilidad de adquirir un PPA a un nuevo proyecto renovable, donde estará apoyando el medioambiente y podrá contar con un precio competitivo de electricidad a largo plazo. Esta decisión debe impulsarse por los consejos de administración de las empresas porque supone una apuesta estratégica importante a largo plazo hacia una economía sostenible y que debe imbuir e implicar a toda la organización. No es un camino fácil porque la firma de un PPA tiene muchas facetas e implicaciones, pero en AEQ estamos preparados para ayudar a nuestros clientes en todas ellas para que nuestros clientes puedan tomar una decisión con todas sus consecuencias evaluadas.

Ya hay grandes compañías internacionales que han entendido que esta apuesta merece la pena, a pesar del trabajo de su preparación y el tiempo que va a comprometer a la empresa, porque no quieren dejar pasar la oportunidad de aportar su parte a la lucha en favor del medioambiente. Esperemos que nuestro país pueda ser ejemplo para el resto de Europa en el desarrollo, de proyectos renovables a partir de PPAs, como ya lo fue en la integración de renovables en el sistema eléctrico.

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