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Precio de la luz en invierno: ¿qué encarece la factura?

Durante el invierno, muchas empresas ven cómo el precio de la luz aumenta considerablemente. No existe una única causa: el frío, las horas de luz, los equipos de climatización y las condiciones del mercado energético pueden coincidir y disparar el gasto. Para que puedas reducir costes en tu negocio, desde AEQ Energía te contamos qué factores encarecen la electricidad y cuáles puedes controlar. 

El mayor consumo de calefacción eléctrica

Uno de los principales factores que influyen en el precio de la luz en invierno es el uso de sistemas eléctricos de calefacción, como bombas de calor, climatizadores, radiadores eléctricos o aerotermos.

El problema se hace evidente durante las jornadas más frías. Cuanto mayor sea la diferencia entre la temperatura exterior y la que queremos mantener en el interior, más tendrá que trabajar el sistema de climatización. Por ejemplo, en una empresa con grandes superficies, muchas horas de actividad o varias zonas climatizadas, el incremento puede ser muy relevante.

Además, una mala regulación puede multiplicar innecesariamente el consumo. Algunos ejemplos son mantener temperaturas demasiado altas, climatizar espacios vacíos o usar equipos antiguos y poco eficientes, lo que provoca que necesitemos más kilovatios hora para conseguir el mismo confort. 

El aumento de las horas de iluminación

Es evidente que en invierno tenemos menos horas de luz natural. Eso significa que oficinas, tiendas, naves industriales y otras instalaciones necesitan recurrir durante más tiempo a la iluminación artificial.

Puede parecer un consumo secundario, pero teniendo en cuenta la cantidad de bombillas y las horas durante las cuales permanecen encendidas, puede suponer un aumento en el precio de la luz. En las instalaciones de grandes empresas, unas pocas horas extra al día pueden representar cientos de horas de iluminación extra. 

Por supuesto, la tecnología usada también marca la diferencia, ya que las bombillas LED consumen considerablemente menos electricidad que sistemas antiguos para proporcionar el mismo nivel de iluminación. Otras posibles medidas son instalar sensores de presencia, temporizadores o sistemas capaces de regular automáticamente la intensidad en función de la luz natural disponible. 

Para pymes y autónomos, optimizar la iluminación no consiste simplemente en apagar luces, sino en garantizar unas condiciones adecuadas para trabajar mientras se eliminan consumos innecesarios que se repiten diariamente. 

Las subidas del precio de la electricidad en el mercado

Aunque el consumo de la empresa se reduzca, existe otro elemento que puede aumentar el precio de la luz en la factura: el precio de cada kilovatio hora consumido. ¿Qué significa esto? Que el coste de producir electricidad varía en función de numerosos factores relacionados con el mercado energético. 

Durante el invierno, la demanda energética suele aumentar, por lo que los precios pueden subir. También influyen factores como el precio del gas natural, la producción renovable disponible o la demanda eléctrica general. 

Como te podrás imaginar, la repercusión concreta dependerá del contrato eléctrico de nuestra empresa, ya que una tarifa con precio fijo ofrece mayor estabilidad, mientras que un contrato indexado hace que el coste de la energía esté directamente relacionado con las variaciones del mercado. En el caso de que te plantees contratar una tarifa de luz, en AEQ Energía te ofrecemos el servicio que tu empresa necesita.

La falta de eficiencia energética en las instalaciones

El invierno también pone de manifiesto problemas de eficiencia que pueden pasar más desapercibidos durante otros meses. Un aislamiento deficiente, ventanas poco eficientes, puertas que permanecen abiertas o sistemas de climatización mal mantenidos provocan pérdidas constantes de energía y, por tanto, que paguemos más precio de la luz.  

En estos casos, no solo importa cuánto cuesta la electricidad, sino cómo aprovechamos cada kilovatio hora que compramos. Por ejemplo, si calentamos un espacio y buena parte de ese calor se pierde rápidamente, necesitaremos consumir más energía para mantener la temperatura. 

Otras posibles medidas son revisar equipos antiguos, consumos en modo de espera, horarios de funcionamiento y procesos que puedan optimizarse. En este caso, una auditoría energética puede ayudarnos a detectar dónde se concentra el gasto y qué medidas ofrecen un retorno de la inversión más rápido. 

En definitiva, controlar el precio de la luz que tu empresa paga en invierno exige actuar sobre varios frentes. Por supuesto, no podemos controlar completamente el mercado eléctrico, pero sí podemos optimizar nuestros consumos y la eficiencia de las instalaciones. Cuanto mejor conozcamos cómo usa la energía nuestra empresa, más oportunidades tendremos de reducir costes sin perjudicar nuestra actividad. Y si tienes cualquier consulta, en AEQ Energía estamos a tu disposición.

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