La calefacción de gas natural suele representar una parte importante del consumo energético de una empresa o comunidad de propietarios durante los meses de invierno. Por eso, mejorar su eficiencia debería ser uno de los principales objetivos para reducir el gasto de energía y de dinero. Desde AEQ Energía, te contamos algunas medidas que puedes aplicar.
Realiza un mantenimiento periódico de la instalación
Una instalación de calefacción de gas natural que funciona correctamente necesita menos energía para alcanzar la temperatura deseada. Por el contrario, una caldera mal ajustada, unos radiadores con aire o determinados elementos deteriorados hacen que el sistema trabaje durante más tiempo del necesario y aumente el consumo de gas.
Por este motivo, lo recomendable es realizar las revisiones obligatorias y complementar estas actuaciones con un mantenimiento preventivo. ¿Y qué significa esto? Que podemos comprobar el estado de la caldera, los quemadores, las bombas de circulación, las tuberías y los sistemas de regulación antes de que llegue el invierno.
Por supuesto, también es aconsejable purgar los radiadores cuando sea necesario, ya que el aire acumulado en su interior dificulta la circulación del agua caliente y hace que determinadas zonas del radiador permanezcan frías.
Además, hacer un mantenimiento preventivo contribuye a detectar averías antes de que se conviertan en problemas graves. Para negocios con consumos moderados también conviene revisar las condiciones de contratación del gas para pymes y autónomos, ya que tener una tarifa adaptada al consumo es fundamental para controlar el gasto energético.
Ajusta la temperatura a las necesidades reales
Uno de los puntos más importantes a tener en cuenta cuando hablamos de eficiencia de la calefacción de gas natural es que subir mucho el termostato no significa que vaya a calentar una estancia más rápido. Lo que ocurre en este caso es que la calefacción sigue funcionando hasta alcanzar una temperatura superior, aumentando innecesariamente el consumo.
Por ello, uno de los pasos más sencillos para hacer que la calefacción de gas natural sea más eficiente es establecer temperaturas razonables según el uso de cada espacio. Por ejemplo, una oficina ocupada durante toda la jornada no tiene las mismas necesidades que un pasillo, un almacén o una sala que solo usamos durante unas horas.
Además, también se puede reducir la temperatura cuando el edificio está vacío. En comunidades de propietarios, por ejemplo, no tiene mucho sentido mantener zonas comunes a la misma temperatura durante todo el día si apenas se usan.
Usa sistemas de regulación y programación
¿Y si usamos la calefacción únicamente cuando hace falta? Esto es posible gracias a la tecnología, como los termostatos programables, las sondas de temperatura y los sistemas de gestión energética, que permiten adaptar el funcionamiento a los horarios y a las características del edificio.
Algunos ejemplos de esta medida son programar el encendido poco antes de que lleguen los trabajadores, reducir la potencia durante determinados periodos o apagar automáticamente determinadas zonas cuando dejan de utilizarse.
Asimismo, en edificios de grandes empresas la zonificación resulta especialmente interesante. Esto consiste en dividir las instalaciones en diferentes áreas que podemos climatizar de manera independiente. Así, evitamos calentar despachos, plantas o espacios desocupados simplemente porque otras zonas sí necesitan calefacción.
Mejora el aislamiento del edificio
No importa si tenemos una caldera de calefacción de gas natural muy eficiente si una cantidad importante del calor se escapa fácilmente del edificio. Algunos de los problemas más comunes son ventanas antiguas, puertas que no cierran correctamente, fachadas poco aisladas o cubiertas deficientes, que favorecen las pérdidas térmicas. En estas circunstancias, la calefacción necesita funcionar durante más tiempo para mantener una temperatura estable.
¿Y todas estas mejoras requieren una gran obra? Por supuesto que no. Revisar juntas y burletes, evitar corrientes de aire, instalar cierres automáticos en determinadas puertas o mejorar el aislamiento de las tuberías son inversiones pequeñas que pueden traer grandes resultados.
Por ejemplo, en comunidades residenciales resulta especialmente útil analizar el edificio en conjunto, porque algunas actuaciones sobre fachadas, cubiertas o instalaciones comunes pueden beneficiar simultáneamente a muchos vecinos.
En definitiva, mejorar la eficiencia de la calefacción de gas natural es un proceso continuo. Aplicando estas medidas, además de ahorrar en tus facturas, conseguirás instalaciones más controladas y adaptadas a las necesidades reales de las empresas y las comunidades de propietarios.





