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Precio indexado: qué es, cómo se calcula y beneficios

El precio indexado de la electricidad es una opción que las empresas tienen sobre la mesa. Cuando buscamos la solución pertinente para el suministro, es indispensable conocer al detalle las alternativas. Así, no costará encontrar la más adecuada, que será aquella que encaje con los objetivos y necesidades que tenemos.

¿Qué es el precio indexado de la electricidad?

 

Se trata de un sistema de fijación de precios que se utiliza en el mercado eléctrico español. Siguiendo este enfoque, el precio de la electricidad no se establece de manera fija, sino que está vinculado a un índice específico. En el caso de España, es el resultado de cruzar la demanda y la oferta a lo largo de las 24 horas de cada día.

Al final, el precio queda fijado en el mercado ibérico de electricidad, el cual está administrado por OMIE. Esta empresa es el operador de mercado eléctrico designado o NEMO y tiene competencias en toda la Península Ibérica. Es decir, su labor se extiende tanto a España como a Portugal y proporciona información interesante de manera transparente.

El objetivo que se persigue con el precio indexado es reflejar con mayor precisión los costes reales de la producción en un momento dado. Estos varían en función de factores externos como, por ejemplo, la fluctuación de los recursos naturales disponibles o la demanda eléctrica. Así, a la hora de evaluar el gasto energético que estamos asumiendo, dispondremos de una información clara y detallada.

¿Cómo se forma el precio?

 

La formación del precio depende de la oferta y la demanda a la que está sujeta el mercado mayorista eléctrico. Según van transcurriendo las horas, se producen fluctuaciones que quedan reflejadas en un mayor o menor coste que deberemos pagar. Tales cambios se muestran en el pool energético.

El objetivo que tiene este pool es fijar el precio de mercado, el cual cruza la oferta y la demanda de electricidad en un momento dado. Por un lado, tenemos la energía que ofrecen los productores, cuyo valor está determinado por un sistema marginalista. Este se ha elegido dada la cantidad de fuentes energéticas que se utilizan.

Debemos tener en cuenta que cada una tiene un precio propio. Para garantizar una retribución apropiada a los productores, los precios se ordenan de mayor a menor según llegan al pool. De entre todos, el más alto será el considerado como el precio de la oferta. Por ejemplo, de entre todas las fuentes empleadas, si la primera en entrar fue la nuclear y la última la eólica. Esta será la que marque la retribución de las empresas generadoras de energía.

Por otro lado, la demanda de electricidad va variando debido a una gran cantidad de factores. Según las circunstancias, como una ola de frío o calor, nos topamos con picos por la necesidad de energía. En estas situaciones, el precio irá al alza y en las contrarias, a la baja.

¿Es una buena elección para empresas en la actualidad?

 

La cuestión de la elección depende, en buena medida, de las características propias de cada empresa y de su sector. Las necesidades energéticas pueden oscilar de manera drástica de una organización a otra. Por ejemplo, no consume tanta electricidad una fundición como un comercio. Por tanto, es indispensable que estudiemos nuestro caso en profundidad.

En el caso de que nuestra organización tenga capacidad para gestionar y asumir cierta variabilidad en los costes energéticos, el indexado resulta beneficioso. En períodos en los que el precio se mantiene estable o disminuye, el coste de la electricidad será bajo. Y como hemos conseguido un ahorro, no nos costará tanto encarar una posible fluctuación.

A su vez, las condiciones del mercado energético local y las regulaciones también influyen. En mercados con alta competencia y alternativas de suministro diversificadas, las empresas pueden tener más flexibilidad para decantarse por el enfoque que mejor se adapte a sus requerimientos.

Beneficios de contratar precio indexado para un negocio

Optar por el indexado nos aporta una amplia variedad de beneficios. El más destacado es la capacidad de aprovechar las fluctuaciones en los precios. Cuando se produce una tendencia a la baja, el coste energético que debamos afrontar será menor. De hecho, a largo plazo, es probable que consigamos un mayor ahorro que con una tarifa fija.

Asimismo, conseguimos una mayor flexibilidad, dado que nos adaptamos con facilidad a las variaciones del mercado energético. El indexado evoluciona de acuerdo con las fluctuaciones de los precios de los combustibles y otros factores. La consecuencia de todo esto es que, pese a la volatilidad, podemos introducir los cambios pertinentes y adaptar nuestro consumo a la coyuntura.

Junto con lo anterior, la fijación de precios es más trasparente al estar ligada a factores conocidos. En el caso de que tengamos una duda, podemos cotejar la evolución en cualquier momento. Esto contribuye a que las relaciones con el proveedor sean más estables y la comunicación más clara. Además, no nos costará confiar, ya que la información está al alcance de todo el mundo.

En definitiva, si vamos a elegir el precio indexado, debemos prestar atención a nuestra situación particular. Cada empresa posee unas necesidades propias que conviene evaluar antes de adoptar una decisión. Una vez estemos decididos, disfrutaremos de unas características marcadas por la flexibilidad. Aunque también deberíamos apostar por un proveedor de confianza y calidad. En AEQ  te ayudamos. ¡Conoce nuestros servicios!

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